jueves, 20 de agosto de 2015

Capítulo 2 - Esbozo de la teoría


Abstract:
        En este capítulo, se habla acerca de las relaciones y estructuras entre los acontecimientos sensoriales. También nos menciona las confusiones y controversias que han surgido acerca del isomorfismo; si las experiencias se limitan a la interacción del hombre con el medio, o van mas allá; las relaciones entre las propiedades individuales de la mente;  y el sistema de clasificación. En cada uno de los temas mencionados, el autor expone una solución y explicación para que el lector pueda entender con mayor profundidad el orden sensorial.
Palabras clave:
Isomorfismo
Estructura
Relaciones
Efecto
Clasificación
Resumen:
Anteriormente, concluimos que es muy complejo tratar de explicar las cualidades sensoriales (las que conocemos a través de nuestra experiencia subjetiva). Fácilmente se puede caer en un círculo vicioso a la hora de tratar de crear una explicación acerca del proceso en el que intervienen las cualidades sensoriales unas con otras. Sin embargo, existe una solución para evitar esta confusión: el isomorfismo (Hayek, 1952).
El término ‘isomorfismo’ quiere decir ‘igual forma’, con ello se busca destacar la idea según la cual existen similitudes entre diversos tipos de sistemas. Se refiere entonces, a la construcción de modelos de sistemas similares al modelo original” (Pérez, 2010). En otras palabras, crear estructuras parecidas a las estructurales originales o iniciales; siempre y cuando, todas tengan aspectos relacionados para que se logren conectar los elementos. No obstante, debemos aclarar una posible confusión que puede tener el lector. El isomorfismo describe solo la similitud entre la posición y la estructura de los elementos, no describe ni toma en cuenta las propiedades de estos (Hayek, 1952). Las propiedades individuales resultan insignificantes a la hora de determinar si dos estructuras son isomorfas o no.
En la aplicación del isomorfismo a la psicología, ha surgido una confusión referente a las estructuras que pueden clasificarse como isomorfas. Existen tres estructuras: 1) El orden físico del mundo externo; 2) El orden neuronal; 3) El orden fenoménico o mental.
Claramente podemos observar que el segundo y el tercero, sí tienen relación isomorfa ya que ambos hablan sobre los procesos mentales. Por otra parte, el primero y el tercero; y el primero y el segundo, no son isomorfos; al contrario, son bastante diferentes (p.99). Como ya mencionamos, “el isomorfismo entre dos estructuras no implica isomorfismo entre cualesquiera de las propiedades que puedan tener sus elementos” (Hayek, 1952).
Durante mucho tiempo la psicología ha mostrado interés en una teoría que expone que todo el conjunto de las cualidades sensoriales es una interpretación basada en la experiencia del individuo.  Con esta idea, surge de nuevo otra disputa para definir si “el orden de las cualidades sensoriales puede formarse por la experiencia combinada de la especia y el individuo; o si debe considerarse como algo que existe aparte de los efectos que ejerce el entorno sobre el desarrollo del organismo” (Hayek, 1952).
Es complicado establecer “relaciones” entre diferentes atributos cualitativos, y este problema esta relacionado con los aspectos “estático” y “dinámico” del sistema de las cualidades sensoriales. Cuando hablamos de “estático”, nos referimos a las diferentes cualidades que pueden existir simultáneamente; y al hablar de “dinámico”, nos referimos a los diferentes efectos causados por las diferentes combinaciones de los acontecimientos. Otro aspecto que podría complicar aun más el problema, son los diversos efectos que producen las distintas cualidades. Sin embargo, todo depende del significado que le demos a la palabra “efecto”. No nos podemos limitar a llamar “efecto” únicamente al comportamiento externo, ya que, como la psicología lo plantea, sin recurrir a los procesos mentales, nunca podríamos explicar el comportamiento observado. En otras palabras, no se puede ignorar que el sistema nervioso central (SNC) es un instrumento que ayuda a obtener información observable (p.106). 
Todo este problema de definir los diversos efectos que se producen, logra desaparecer cuando entre los “efectos” de un estímulo, incluimos todos los aspectos que pueden intervenir en él y su respectiva respuesta. Cada efecto se diferencia del resto, por los acontecimientos que provocará (p. 108).  
Los acontecimientos neurales, pueden tener propiedades similares entre ellos; y cuando dejan de evaluarse aisladamente y pasan a considerarse en conjunto, tendrán otras propiedades. Para comprender mejor esto, pondremos un ejemplo simple: imagine un teléfono móvil. Cada una de sus partes individuales (la batería, la pantalla, el chip, etc.), tiene funciones diferentes; no obstante, al unirse se logra construir una maquina. Aunque esté formado de elementes diferentes, mientras estos actúen entre ellos, las propiedades individuales se vuelven irrelevantes y pasan a tener importancia en conjunto (p. 109). “El todo es algo más que la mera suma de sus partes” (Hayek, 1952). Del mismo modo sucede con las propiedades mentales y neurales. Están constituidos por diferentes elementos; todos estos, en conjunto, corresponden a la estructura específica.
“Clasificar”: es un proceso en el que ciertos hechos producen un mismo efecto. Los efectos específicos de dichos hechos, pueden ser similares o diferentes a los producidos por otros acontecimientos. Existen diferentes tipos de clasificación. Una clasificación simple es cuando los distintos acontecimientos siempre generan el mismo efecto. Se les conocerá como: acontecimientos de la misma clase (p. 112). Por otro lado, una clasificación múltiple, sucede cuando un acontecimiento puede ser parte de más de una clase diferente;  cuando interactúa con otros acontecimientos y producen diferentes respuestas; o cuando las clasificaciones se siguen unas otras en una especie de niveles.
“En el sistema de clasificación que nos interesa, los acontecimientos individuales serán los impulsos que llegan al sistema nervioso” (Hayek, 1952). Estos impulsos no deben tener propiedades individuales que los diferencien. Se tratará de mostrar cómo se pueden organizar estos acontecimientos indistintos, en un orden que posea la misma estructura y las mismas relaciones (p. 116). La única distinción con la que se cuenta, es entre los aspectos estructurales (anatómicos) y funcionales ( procesos fisiológicos).
Finalmente, se concluye, que “no tenemos primero las sensaciones que conservamos en la memoria; sino que es más bien como resultado de la memoria, como los impulsos se convierten en sensaciones” (Hayek, 1952).

Referencias

Hayek, F. A. (1952). El orden sensorial.
Pérez, V. (2010). Recuperado el 19 de Agosto de 2015, de La Guía: http://matematica.laguia2000.com/general/isomorfismo

jueves, 6 de agosto de 2015

Capítulo I - La Naturaleza del problema

Abstract:

            Este capítulo nos plantea la naturaleza de un problema que se ha tratado tradicionalmente como “la relación entre cuerpo y mente” o “entre acontecimientos mentales y acontecimientos físicos”. Describe la existencia de dos órdenes dentro de los cuales podemos clasificar los objetos del mundo que nos rodea: El orden fenoménico (cualidades sensoriales) y orden físico.  Entre ambos órdenes existen diferencias,  tanto cualitativas como en los efectos que producen en nosotros. El conjunto de acontecimientos sensoriales, está relacionado con el orden físico de los acontecimientos del entorno y  todos los atributos de las cualidades sensoriales consisten en relaciones con otras cualidades, lo que nos hace comprender que la mente es un orden de acontecimientos relacionados entre sí.

Palabras clave:

Mente
Orden fenoménico
Cualidades sensoriales
Orden sensorial
Estímulo

 Resumen:
            Toda discusión sobre el problema cuerpo-mente,  se basa en poder determinar qué parte de nuestro conocimiento  se debe a  acontecimientos mentales y qué parte se debe  a acontecimientos físicos (Hayek, 1952).
            Existen al menos dos órdenes dentro de los que podemos clasificar los objetos del mundo que nos rodea: El  primero,  es el orden de nuestras experiencias sensoriales,  en donde clasificamos de acuerdo a colores, sonidos, olores, sensaciones táctiles, etc.  El segundo,  es el orden físico, que comprende éstos acontecimientos mencionados y otros más, similares o diferentes, los cuales al asociarse con otros acontecimientos, producen otros acontecimientos ya sean similares o diferentes (p.43).  Lo que hace la diferencia entre estos dos órdenes es que,  algunos acontecimientos que para nuestro orden sensorial parecen ser de la misma categoría, en el orden físico, pueden ser considerados diferentes;  por otro lado, pueden ser considerados de la misma categoría físicamente, pero pueden aparecer diferentes a nuestros sentidos.  La relación entre estos dos órdenes (orden sensorial y  orden físico) constituye el problema central de la lectura del libro, que busca enfocarse específicamente en los efectos que producen los acontecimientos,  unos sobre otros;  y los efectos que producen en nosotros (p.46).
            Para entender la problemática que se presenta, podemos decir que los objetos que nos parecen iguales,  no siempre se comportan de la misma manera  respecto a otros objetos; los objetos que sensorialmente se asemejan entre sí, no son necesariamente semejantes físicamente; y otras veces, objetos que nos parecen ser del todo diferentes,  demuestran ser muy similares desde el punto de vista físico.  Por eso,  surge la necesidad de sustituir la clasificación de los objetos o acontecimientos de nuestros sentidos,  por una nueva clasificación que corresponda más con la forma en la que se dan sus efectos.  Sin embargo, aun logrando una mejor clasificación, no habríamos comprendido por qué los diferentes objetos físicos aparecen ante nosotros tal y como lo hacen; éste es el problema legítimo, el problema central de la psicología teórica (p.49).
                Es equivocado pensar, que a cada clase de sensación le corresponde solamente un estímulo particular, pues la misma sensación puede ser producida por estímulos diferentes; también puede ser que varios estímulos diferentes, que actúan sobre diversos órganos receptores,  sean  necesarios para producir una sensación particular (p.59). Lo importante aquí es que ninguna de las diferencias entre los impulsos, podría explicar las diferencias entre sus equivalentes mentales (Morgan, 1943).
            Las similitudes y diferencias entre cualidades sensoriales no corresponden estrictamente a las diferencias y similitudes de los atributos físicos.  Por ejemplo, todos reconocemos fácilmente una misma melodía en dos diferentes tonos, o la misma forma de una figura de diferente dimensión o color (Hayek, 1952). Los estímulos físicos a los que son sensibles órganos receptores diferentes, tienden a producir sensaciones diferentes,  por ejemplo: el mismo estímulo físico en un caso puede producir luz,  y en otro, calor (Hering, 1885). Por otra parte, la misma sensación puede ser evocada por estímulos físicos diferentes;  un ejemplo clásico es la visión a color, que puede producirse por una variedad infinita de  combinaciones de rayos luminosos (Hayek, 1952).  Esta correlación entre los acontecimientos, es muy importante para entender cómo funciona la mente. “Lo que llamamos mente, es un orden particular de un conjunto de acontecimientos que tienen lugar en cierto organismo y que en cierto modo están relacionados con el orden físico de los acontecimientos del entorno” (Ryle, 1949). Cuando hablamos de semejanza entre dos acontecimientos de orden físico, entendemos que éstos producen los mismos efectos en ciertas circunstancias, pero no en otras. Lo mismo se puede decir de los acontecimientos sensoriales. Dos cualidades mentales serán iguales, si tienen bajo todo punto de vista,  efectos sobre otros acontecimientos mentales o sobre el comportamiento (p. 64).  Al hablar de efectos,  no solo hacemos referencia al comportamiento manifiesto, sino que incluimos todos los procesos nerviosos centrales provocados por los impulsos iniciales (p.67). 
            Con respecto a las relaciones entre los acontecimientos, podemos decir que, son diferentes en ambos órdenes. Cuando intentamos describir las diferencias entre cualidades que pertenecen a la misma categoría, por ejemplo, entre diferentes colores, descubrimos que para hacerlo recurrimos a expresiones tomadas prestadas de otras categorías (p.71).  La mayoría de las cualidades sensoriales están muy relacionadas con ciertos tonos afectivos y existe una estrecha conexión entre el orden de cualidades sensoriales y el de las cualidades afectivas. Son bien conocidos los valores emocionales que acompañan a las cualidades sensoriales y son pocas las cualidades sensoriales que no consideramos como placenteras o desagradables; buenas o malas (p.74).  Ciertos grupos de cualidades tienen a “permanecer” juntas y otras cualidades vienen a “significarnos” otras cualidades.  Por ejemplo, un color rojo no solo evoca la idea de calor,  sino que nos veríamos muy sorprendidos si éste resultara ser muy frío; y un cierto olor no solo evoca ciertos gustos, sino que nos veríamos sorprendidos si un fruto de olor delicioso, resultara tener un pésimo sabor (p.45).  Esto le da validez al supuesto de una unidad de los sentidos, según la cual, “todos los sentidos son semejantes respecto a sus dimensiones atributivas” (Boring, 1942).
            La experiencia nos enseña que lo que a nosotros nos parece semejante o diferente, también suele parecerle semejante o diferente a  los demás.  Esto significa que la mente consciente de las demás personas, clasifica los estímulos de una manera similar a la que los clasifica nuestra propia mente, y que las cualidades sensoriales resultan a los otros relacionadas de un modo similar al que nosotros conocemos (p.76-77).   Para el desarrollo de la psicología, ha sido desafortunado que durante mucho tiempo, se haya considerado al carácter consciente de la experiencia el diferenciador de su objeto de estudio,  y que nunca existiera una definición de los acontecimientos mentales, que fuera independiente a ese carácter consciente. “Todas las  escuelas de psicología, ya mucho antes de Herbart,  descubrieron que, la mayor parte de las sensaciones, ideas y procesos mentales, nunca se hacen explícitamente consientes” (Holt, 1937).  Algunas escuelas tradicionales de la psicología, como el behaviorismo, han esquivado el problema de la mente,  limitando su estudio al comportamiento humano en el mundo fenoménico, considerando de este modo a la mente, como un dato, en lugar de algo que es preciso explicar (p.79-84).
            Este capítulo nos ha mostrado las diferencias entre cualidades sensoriales y físicas.  Podemos entender que debido a las limitaciones de nuestra mente, nunca seremos capaces de conseguir más que una explicación del principio sobre el cual la mente opera y que nunca podremos explicar concretamente cualquier acto mental particular. Sin embargo,  el hecho de que las diferencias entre las distintas cualidades sean demasiado numerosas y variadas, no significa que alguna de estas diferencias no pueda convertirse en un problema al que, al menos en principio, podamos dar una solución (p.92).  La idea de que todos los atributos de las cualidades sensoriales (o de las demás cualidades mentales) consisten en relaciones con otras cualidades y que el conjunto de todas estas relaciones entre las cualidades mentales nos muestra todo lo que se puede decir sobre el orden mental, y corresponde desde luego a la concepción misma de la mente como un orden de acontecimientos (p.94).  El lector puede consultar el siguiente “link” que explica más detalles sobre este capítulo y puede serle de mucha utilidad.





Referencias
Boring, E. (1942).
Hayek, F. A. (1952). El orden sensorial.
Hering, E. (1885).
Holt, E. (1937).
Lorenz, K. (1943).
Morgan, C. (1943).
Ryle, G. (1949).
Villanueva, A. I. (Composer). (2011). La naturaleza del problema, cap.I. [M. Fernandez, Performer, & A. Oliva, Conductor]