jueves, 6 de agosto de 2015

Capítulo I - La Naturaleza del problema

Abstract:

            Este capítulo nos plantea la naturaleza de un problema que se ha tratado tradicionalmente como “la relación entre cuerpo y mente” o “entre acontecimientos mentales y acontecimientos físicos”. Describe la existencia de dos órdenes dentro de los cuales podemos clasificar los objetos del mundo que nos rodea: El orden fenoménico (cualidades sensoriales) y orden físico.  Entre ambos órdenes existen diferencias,  tanto cualitativas como en los efectos que producen en nosotros. El conjunto de acontecimientos sensoriales, está relacionado con el orden físico de los acontecimientos del entorno y  todos los atributos de las cualidades sensoriales consisten en relaciones con otras cualidades, lo que nos hace comprender que la mente es un orden de acontecimientos relacionados entre sí.

Palabras clave:

Mente
Orden fenoménico
Cualidades sensoriales
Orden sensorial
Estímulo

 Resumen:
            Toda discusión sobre el problema cuerpo-mente,  se basa en poder determinar qué parte de nuestro conocimiento  se debe a  acontecimientos mentales y qué parte se debe  a acontecimientos físicos (Hayek, 1952).
            Existen al menos dos órdenes dentro de los que podemos clasificar los objetos del mundo que nos rodea: El  primero,  es el orden de nuestras experiencias sensoriales,  en donde clasificamos de acuerdo a colores, sonidos, olores, sensaciones táctiles, etc.  El segundo,  es el orden físico, que comprende éstos acontecimientos mencionados y otros más, similares o diferentes, los cuales al asociarse con otros acontecimientos, producen otros acontecimientos ya sean similares o diferentes (p.43).  Lo que hace la diferencia entre estos dos órdenes es que,  algunos acontecimientos que para nuestro orden sensorial parecen ser de la misma categoría, en el orden físico, pueden ser considerados diferentes;  por otro lado, pueden ser considerados de la misma categoría físicamente, pero pueden aparecer diferentes a nuestros sentidos.  La relación entre estos dos órdenes (orden sensorial y  orden físico) constituye el problema central de la lectura del libro, que busca enfocarse específicamente en los efectos que producen los acontecimientos,  unos sobre otros;  y los efectos que producen en nosotros (p.46).
            Para entender la problemática que se presenta, podemos decir que los objetos que nos parecen iguales,  no siempre se comportan de la misma manera  respecto a otros objetos; los objetos que sensorialmente se asemejan entre sí, no son necesariamente semejantes físicamente; y otras veces, objetos que nos parecen ser del todo diferentes,  demuestran ser muy similares desde el punto de vista físico.  Por eso,  surge la necesidad de sustituir la clasificación de los objetos o acontecimientos de nuestros sentidos,  por una nueva clasificación que corresponda más con la forma en la que se dan sus efectos.  Sin embargo, aun logrando una mejor clasificación, no habríamos comprendido por qué los diferentes objetos físicos aparecen ante nosotros tal y como lo hacen; éste es el problema legítimo, el problema central de la psicología teórica (p.49).
                Es equivocado pensar, que a cada clase de sensación le corresponde solamente un estímulo particular, pues la misma sensación puede ser producida por estímulos diferentes; también puede ser que varios estímulos diferentes, que actúan sobre diversos órganos receptores,  sean  necesarios para producir una sensación particular (p.59). Lo importante aquí es que ninguna de las diferencias entre los impulsos, podría explicar las diferencias entre sus equivalentes mentales (Morgan, 1943).
            Las similitudes y diferencias entre cualidades sensoriales no corresponden estrictamente a las diferencias y similitudes de los atributos físicos.  Por ejemplo, todos reconocemos fácilmente una misma melodía en dos diferentes tonos, o la misma forma de una figura de diferente dimensión o color (Hayek, 1952). Los estímulos físicos a los que son sensibles órganos receptores diferentes, tienden a producir sensaciones diferentes,  por ejemplo: el mismo estímulo físico en un caso puede producir luz,  y en otro, calor (Hering, 1885). Por otra parte, la misma sensación puede ser evocada por estímulos físicos diferentes;  un ejemplo clásico es la visión a color, que puede producirse por una variedad infinita de  combinaciones de rayos luminosos (Hayek, 1952).  Esta correlación entre los acontecimientos, es muy importante para entender cómo funciona la mente. “Lo que llamamos mente, es un orden particular de un conjunto de acontecimientos que tienen lugar en cierto organismo y que en cierto modo están relacionados con el orden físico de los acontecimientos del entorno” (Ryle, 1949). Cuando hablamos de semejanza entre dos acontecimientos de orden físico, entendemos que éstos producen los mismos efectos en ciertas circunstancias, pero no en otras. Lo mismo se puede decir de los acontecimientos sensoriales. Dos cualidades mentales serán iguales, si tienen bajo todo punto de vista,  efectos sobre otros acontecimientos mentales o sobre el comportamiento (p. 64).  Al hablar de efectos,  no solo hacemos referencia al comportamiento manifiesto, sino que incluimos todos los procesos nerviosos centrales provocados por los impulsos iniciales (p.67). 
            Con respecto a las relaciones entre los acontecimientos, podemos decir que, son diferentes en ambos órdenes. Cuando intentamos describir las diferencias entre cualidades que pertenecen a la misma categoría, por ejemplo, entre diferentes colores, descubrimos que para hacerlo recurrimos a expresiones tomadas prestadas de otras categorías (p.71).  La mayoría de las cualidades sensoriales están muy relacionadas con ciertos tonos afectivos y existe una estrecha conexión entre el orden de cualidades sensoriales y el de las cualidades afectivas. Son bien conocidos los valores emocionales que acompañan a las cualidades sensoriales y son pocas las cualidades sensoriales que no consideramos como placenteras o desagradables; buenas o malas (p.74).  Ciertos grupos de cualidades tienen a “permanecer” juntas y otras cualidades vienen a “significarnos” otras cualidades.  Por ejemplo, un color rojo no solo evoca la idea de calor,  sino que nos veríamos muy sorprendidos si éste resultara ser muy frío; y un cierto olor no solo evoca ciertos gustos, sino que nos veríamos sorprendidos si un fruto de olor delicioso, resultara tener un pésimo sabor (p.45).  Esto le da validez al supuesto de una unidad de los sentidos, según la cual, “todos los sentidos son semejantes respecto a sus dimensiones atributivas” (Boring, 1942).
            La experiencia nos enseña que lo que a nosotros nos parece semejante o diferente, también suele parecerle semejante o diferente a  los demás.  Esto significa que la mente consciente de las demás personas, clasifica los estímulos de una manera similar a la que los clasifica nuestra propia mente, y que las cualidades sensoriales resultan a los otros relacionadas de un modo similar al que nosotros conocemos (p.76-77).   Para el desarrollo de la psicología, ha sido desafortunado que durante mucho tiempo, se haya considerado al carácter consciente de la experiencia el diferenciador de su objeto de estudio,  y que nunca existiera una definición de los acontecimientos mentales, que fuera independiente a ese carácter consciente. “Todas las  escuelas de psicología, ya mucho antes de Herbart,  descubrieron que, la mayor parte de las sensaciones, ideas y procesos mentales, nunca se hacen explícitamente consientes” (Holt, 1937).  Algunas escuelas tradicionales de la psicología, como el behaviorismo, han esquivado el problema de la mente,  limitando su estudio al comportamiento humano en el mundo fenoménico, considerando de este modo a la mente, como un dato, en lugar de algo que es preciso explicar (p.79-84).
            Este capítulo nos ha mostrado las diferencias entre cualidades sensoriales y físicas.  Podemos entender que debido a las limitaciones de nuestra mente, nunca seremos capaces de conseguir más que una explicación del principio sobre el cual la mente opera y que nunca podremos explicar concretamente cualquier acto mental particular. Sin embargo,  el hecho de que las diferencias entre las distintas cualidades sean demasiado numerosas y variadas, no significa que alguna de estas diferencias no pueda convertirse en un problema al que, al menos en principio, podamos dar una solución (p.92).  La idea de que todos los atributos de las cualidades sensoriales (o de las demás cualidades mentales) consisten en relaciones con otras cualidades y que el conjunto de todas estas relaciones entre las cualidades mentales nos muestra todo lo que se puede decir sobre el orden mental, y corresponde desde luego a la concepción misma de la mente como un orden de acontecimientos (p.94).  El lector puede consultar el siguiente “link” que explica más detalles sobre este capítulo y puede serle de mucha utilidad.





Referencias
Boring, E. (1942).
Hayek, F. A. (1952). El orden sensorial.
Hering, E. (1885).
Holt, E. (1937).
Lorenz, K. (1943).
Morgan, C. (1943).
Ryle, G. (1949).
Villanueva, A. I. (Composer). (2011). La naturaleza del problema, cap.I. [M. Fernandez, Performer, & A. Oliva, Conductor]

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