Abstract:
Este capítulo nos plantea la
naturaleza de un problema que se ha tratado tradicionalmente como “la
relación entre cuerpo y mente” o “entre acontecimientos mentales y
acontecimientos físicos”. Describe la existencia de dos órdenes dentro de los
cuales podemos clasificar los objetos del mundo que nos rodea: El orden
fenoménico (cualidades sensoriales) y orden físico. Entre ambos órdenes existen diferencias, tanto cualitativas como en los efectos que
producen en nosotros. El conjunto de acontecimientos sensoriales, está
relacionado con el orden físico de los acontecimientos del entorno y todos los atributos de las cualidades
sensoriales consisten en relaciones con otras cualidades, lo que nos hace
comprender que la mente es un orden de acontecimientos relacionados entre sí.
Palabras clave:
Mente
Orden fenoménico
Cualidades
sensoriales
Orden sensorial
Estímulo
Estímulo
Resumen:
Toda discusión sobre el problema
cuerpo-mente, se basa en poder
determinar qué parte de nuestro conocimiento se debe a
acontecimientos mentales y qué parte se debe a acontecimientos físicos (Hayek, 1952) .
Existen al menos dos órdenes dentro
de los que podemos clasificar los objetos del mundo que nos rodea: El primero, es el orden de nuestras experiencias
sensoriales, en donde clasificamos de
acuerdo a colores, sonidos, olores, sensaciones táctiles, etc. El segundo, es el orden físico, que comprende éstos
acontecimientos mencionados y otros más, similares o diferentes, los cuales al
asociarse con otros acontecimientos, producen otros acontecimientos ya sean
similares o diferentes (p.43). Lo que
hace la diferencia entre estos dos órdenes es que, algunos acontecimientos que para nuestro orden
sensorial parecen ser de la misma categoría, en el orden físico, pueden ser
considerados diferentes; por otro lado,
pueden ser considerados de la misma categoría físicamente, pero pueden aparecer
diferentes a nuestros sentidos. La
relación entre estos dos órdenes (orden sensorial y orden físico) constituye el problema central
de la lectura del libro, que busca enfocarse específicamente en los efectos que
producen los acontecimientos, unos sobre
otros; y los efectos que producen en
nosotros (p.46).
Para entender la problemática que se
presenta, podemos decir que los objetos que nos parecen iguales, no siempre se comportan de la misma
manera respecto a otros objetos; los
objetos que sensorialmente se asemejan entre sí, no son necesariamente
semejantes físicamente; y otras veces, objetos que nos parecen ser del todo
diferentes, demuestran ser muy similares
desde el punto de vista físico. Por eso,
surge la necesidad de sustituir la
clasificación de los objetos o acontecimientos de nuestros sentidos, por una nueva clasificación que corresponda
más con la forma en la que se dan sus efectos. Sin embargo, aun logrando una mejor
clasificación, no habríamos comprendido por qué los diferentes objetos físicos
aparecen ante nosotros tal y como lo hacen; éste es el problema legítimo, el
problema central de la psicología teórica (p.49).
Es equivocado pensar, que a cada clase
de sensación le corresponde solamente un estímulo particular, pues la misma
sensación puede ser producida por estímulos diferentes; también puede ser que
varios estímulos diferentes, que actúan sobre diversos órganos receptores, sean
necesarios para producir una sensación particular (p.59). Lo importante
aquí es que ninguna de las diferencias entre los impulsos, podría explicar las
diferencias entre sus equivalentes mentales (Morgan, 1943) .
Las similitudes y diferencias entre
cualidades sensoriales no corresponden estrictamente a las diferencias y similitudes
de los atributos físicos. Por ejemplo,
todos reconocemos fácilmente una misma melodía en dos diferentes tonos, o la
misma forma de una figura de diferente dimensión o color (Hayek, 1952) . Los estímulos
físicos a los que son sensibles órganos receptores diferentes, tienden a
producir sensaciones diferentes, por
ejemplo: el mismo estímulo físico en un caso puede producir luz, y en otro, calor (Hering, 1885) . Por otra parte, la
misma sensación puede ser evocada por estímulos físicos diferentes; un ejemplo clásico es la visión a color, que
puede producirse por una variedad infinita de
combinaciones de rayos luminosos (Hayek, 1952) . Esta correlación entre los acontecimientos,
es muy importante para entender cómo funciona la mente. “Lo que llamamos mente,
es un orden particular de un conjunto de acontecimientos que tienen lugar en
cierto organismo y que en cierto modo están relacionados con el orden físico de
los acontecimientos del entorno” (Ryle, 1949) . Cuando hablamos de
semejanza entre dos acontecimientos de orden físico, entendemos que éstos
producen los mismos efectos en ciertas circunstancias, pero no en otras. Lo
mismo se puede decir de los acontecimientos sensoriales. Dos cualidades
mentales serán iguales, si tienen bajo todo punto de vista, efectos sobre otros acontecimientos mentales o
sobre el comportamiento (p. 64). Al
hablar de efectos, no solo hacemos
referencia al comportamiento manifiesto, sino que incluimos todos los procesos
nerviosos centrales provocados por los impulsos iniciales (p.67).
Con respecto a las relaciones entre
los acontecimientos, podemos decir que, son diferentes en ambos órdenes. Cuando
intentamos describir las diferencias entre cualidades que pertenecen a la misma
categoría, por ejemplo, entre diferentes colores, descubrimos que para hacerlo
recurrimos a expresiones tomadas prestadas de otras categorías (p.71). La mayoría de las cualidades sensoriales
están muy relacionadas con ciertos tonos afectivos y existe una estrecha
conexión entre el orden de cualidades sensoriales y el de las cualidades
afectivas. Son bien conocidos los valores emocionales que acompañan a las
cualidades sensoriales y son pocas las cualidades sensoriales que no
consideramos como placenteras o desagradables; buenas o malas (p.74). Ciertos grupos de cualidades tienen a
“permanecer” juntas y otras cualidades vienen a “significarnos” otras
cualidades. Por ejemplo, un color rojo
no solo evoca la idea de calor, sino que
nos veríamos muy sorprendidos si éste resultara ser muy frío; y un cierto olor
no solo evoca ciertos gustos, sino que nos veríamos sorprendidos si un fruto de
olor delicioso, resultara tener un pésimo sabor (p.45). Esto le da validez al supuesto de una unidad de
los sentidos, según la cual, “todos los sentidos son semejantes respecto a sus
dimensiones atributivas” (Boring, 1942) .
La experiencia nos enseña que lo que
a nosotros nos parece semejante o diferente, también suele parecerle semejante
o diferente a los demás. Esto significa que la mente consciente de las
demás personas, clasifica los estímulos de una manera similar a la que los clasifica
nuestra propia mente, y que las cualidades sensoriales resultan a los otros
relacionadas de un modo similar al que nosotros conocemos (p.76-77). Para
el desarrollo de la psicología, ha sido desafortunado que durante mucho tiempo,
se haya considerado al carácter consciente de la experiencia el diferenciador
de su objeto de estudio, y que nunca
existiera una definición de los acontecimientos mentales, que fuera
independiente a ese carácter consciente. “Todas las escuelas de psicología, ya mucho antes de
Herbart, descubrieron que, la mayor
parte de las sensaciones, ideas y procesos mentales, nunca se hacen
explícitamente consientes” (Holt, 1937) . Algunas escuelas tradicionales de la
psicología, como el behaviorismo, han esquivado el problema de la mente, limitando su estudio al comportamiento humano
en el mundo fenoménico, considerando de este modo a la mente, como un dato, en
lugar de algo que es preciso explicar (p.79-84).
Este capítulo nos ha mostrado las
diferencias entre cualidades sensoriales y físicas. Podemos entender que debido a las
limitaciones de nuestra mente, nunca seremos capaces de conseguir más que una explicación
del principio sobre el cual la mente opera y que nunca podremos explicar
concretamente cualquier acto mental particular. Sin embargo, el hecho de que las diferencias entre las
distintas cualidades sean demasiado numerosas y variadas, no significa que alguna
de estas diferencias no pueda convertirse en un problema al que, al menos en
principio, podamos dar una solución (p.92).
La idea de que todos los atributos de las cualidades sensoriales (o de
las demás cualidades mentales) consisten en relaciones con otras cualidades y
que el conjunto de todas estas relaciones entre las cualidades mentales nos
muestra todo lo que se puede decir sobre el orden mental, y corresponde desde
luego a la concepción misma de la mente como un orden de acontecimientos
(p.94). El lector puede consultar el
siguiente “link” que explica más detalles sobre este capítulo y puede serle de
mucha utilidad.
https://www.youtube.com/watch?v=8VdlgKHaX8g
(Villanueva, 2011) .
Referencias
Boring, E. (1942).
Hayek, F. A.
(1952). El orden sensorial.
Hering, E. (1885).
Holt, E. (1937).
Lorenz, K. (1943).
Morgan, C. (1943).
Ryle, G. (1949).
Villanueva, A. I. (Composer). (2011). La naturaleza
del problema, cap.I. [M. Fernandez, Performer, & A. Oliva, Conductor]
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