Abstract:
En este capítulo, se
tratan las conexiones y efectos de lo sensorial sobre los procesos motores. Se
explica cómo los primeros afectan los segundos, o cómo se complementan para
llevar a cabo ciertos procesos; y cómo a raíz de esta relación, se logran
establecer diferentes conexiones e interpretaciones de las cualidades mentales.
La transmisión de impulsos que provoquen estímulos también son muy discutidos a
lo largo del capítulo.
Palabras
calve:
Impulso
Estímulo
Cualidades sensoriales
Centros superiores
Procesos motores
Resumen:
En capítulos anteriores, hemos tratado y
hecho referencia a los impulsos como un sistema autónomo, como un conjunto de
conexiones y clasificaciones. En este capítulo, en cambio, trataremos de
examinar los efectos de lo sensorial sobre los procesos motores, prestando
singular atención a los impulsos sensoriales internos que operan dentro del
sistema nervioso central (SNC), siendo este el aparato que controla y domina al
ser vivo.
La relación entre lo sensorial y los
procesos motores se da en distintos niveles del orden jerárquico del SNC, y
esta organización es muy importante para lograr comprender el orden sensorial. Esta
relación, se caracteriza por ser doble: los impulsos sensoriales influyen en
nuestro comportamiento, y las respuestas motoras de ese comportamiento
influirán en la discriminación sensorial. Se deben tomar en cuenta los impulsos
interoceptivos y propioceptivos, aquellos impulsos que no registran estímulos
externos sino de diferentes partes del organismo, es decir los internos.
Los organismos, que son estructuras
complejas, logran sobrevivir gracias a la capacidad de responder y discriminar las
influencias externas. A raíz de estas respuestas, los organismos modifican su
estructura o actividad para mantener el equilibrio necesario. Sin embargo, no
es característico de ellos responder de diferente manera a distintas fuerzas
externas que actúan sobre él. Los problemas que presentan los organismos,
aparecen cuando éstos responden a estímulos concretos y determinados. Gracias a
ello, logran asegurar su persistencia y desarrollar órganos específicos que les
permiten no solo discriminar entre diferentes estímulos, sino también reaccionar
de diferente forma al mismo estímulo (si aparece en diferentes combinaciones
con otros, o cuando el organismo se encuentra en condiciones diferentes).
El sistema nervioso es capaz de generar algunas
respuestas adaptativas e intencionales a través de un sistema de regulación
neuro-químico (Hayek, 1952).
El hecho que los organismos desarrollen
órganos receptores, no es lo mismo a que desarrollen un orden sensorial. Este último,
va de la mano con la adquisición de distintas respuestas motoras a los
diferentes estímulos.
La característica principal del orden de
las cualidades sensoriales, es que cada estímulo, o grupo de estímulos, no
posee una significación única, es decir una respuesta especifica; sino que toma
un significado diferente si se presenta en combinación con otros diferentes
estímulos. En otras palabras, cualquier impulso que produzca un estímulo
particular, no está únicamente ligado a una respuesta motora; sino que ajusta
sus efectos junto con los de otros impulsos antes de decidir el efecto de su
acción conjunta. Debemos aclarar, que esto no significa que los impulsos
individuales aferentes no puedan producir ciertos impulsos eferentes de modo
que tan pronto ocurran los primeros, se produzca un movimiento. Tales
reacciones se llaman reflejos; y tales respuestas reflejas son muy importantes
pues quedan registradas en los centros nerviosos superiores.
La relación entre el impulso y la respuesta
se repite constantemente y presenta las siguientes etapas: En el primer nivel, el impulso sensorial es
el que inicia todo el proceso. Después, la médula espinal provoca una respuesta
motora y lo transmite a los centros superiores. El segundo nivel comienza cuando a los centros superiores llega el
mensaje junto con un informe de las
respuestas motoras y las repuestas reflejas que ha producido el nivel anterior.
A medida que se asciende de nivel,
se incrementará la cantidad de estímulos que se toman en cuenta y el número de
respuestas efectuadas (p. 163).
Esta ordenación, se hace necesaria gracias
al desarrollo de los receptores específicos para las diferentes clases de
estímulos. Mientras el organismo era solamente propenso a irritarse por algunos
estímulos y únicamente capaz de generar pocas respuesta simples (como la
contracción o expansión) no requería de ningún aparato especial para coordinar
estas respuestas a los estímulos. Pero cuando las respuestas determinadas, quedan
vinculadas a diferentes estímulos, se vuelve necesario un ajuste y una
combinación de estímulos.
A medida que evolucionamos, las conexiones
directas entre estímulos y respuestas se van fortaleciendo; pero a la vez, se
van creando mecanismos de control capaces de inhibir o modificar esas
respuestas directas cuando son inapropiadas.
El arco reflejo, “consiste en la trasmisión
del impulso de una sola fibra aferente a unas ola fibra eferente” (p. 165). Es probable
que entre este tipo de respuestas reflejas y las respuestas conscientes, exista
una gran cantidad de conexiones entre estímulos y respuestas en las cuales se
realizan procesos de clasificación. El más simple de estos casos o procesos, se
da cuando una respuesta motora se une
con cada uno de los impulsos sensoriales de un grupo, de modo que cualquiera de
estos impulsos será transmitido a una fibra motora y producirá una respuesta.
El modo en el que opera esta clasificación nos es conocido gracias a los múltiples
experimentos que se han realizado con reflejos condicionados.
Se logra
alcanzar un grado más alto de clasificación cuando “se conectan varias
respuestas con cada uno de los impulsos sensoriales de un grupo especifico” (Hayek, 1952). De esta manera, la respuesta generada por un estímulo dependerá de los
demás estímulos que lo acompañen.
Regresando
a los niveles inferiores, donde permanecen las conexiones simples, existe una
especie de discriminación cualitativa y limitada, que se basa en 2 aspectos: Seleccionar
la respuesta a receptores sensoriales específicos entre muy pocos tipos de
respuestas; o seleccionar sólo en relación con un número limitado de otros estímulos
paralelos o simultáneos. Por lo tanto, en estos niveles inferiores, la
discriminación puede ser bastante detallada ya que se refiere a respuestas
particulares y especificas, porque toma en cuenta a un pequeño grupo de
estímulos (p. 167).
Notamos
entonces, que a medida que el impulso se trasmite a centros y niveles
superiores, habrán más oportunidades para conexiones extensas y complejas. El
aumento de conexiones entre fibras que trasportan impulsos sensoriales significa
que únicamente en niveles inferiores estos impulsos serán capaces de modificar
una respuesta, pues es más relevante la interpretación; mientras que en niveles
superiores, tendrán oportunidad de modificar una gama de otros factores menos significativas.
Donde se
dan respuestas motoras a ciertos estímulos, son los impulsos motores los
importantes, no los impulsos sensoriales. El orden sensorial es tanto un
resultado como una causa de las actividades motoras del cuerpo, es decir el
comportamiento. Podemos decir, que este comportamiento tiene una doble función:
es tanto un “input”, como un “output” de las actividades de los centros
nerviosos superiores.
Los centro
nerviosos superiores, actúan como el jefe de una organización jerárquica, es
decir, como el comandante de un ejército o la abeja reina. Tiene amplios
conocimientos, no obstante, mientras las decisiones que tomen sus subordinados
o sometidos sean las correctas, no tendrá necesidad de interferir. Sin embargo,
a menudo debe reconocer la naturaleza de algún acontecimiento, obtener el
informe de la acción de un estímulo o dar ordenes especiales para realizar
cambios en el organismo. Por ejemplo, cuando sentimos frío, la piel cambia y
reacciona. Debemos aclarar, que las respuestas efectuadas por lo centros
superiores no son iguales para todos, depende de la experiencia individual
(p.173).
El primer
grupo de respuestas motoras a los estímulos sensoriales está formado por las respuesta
que se hallan ligadas a la percepción. La relación entre sensación y movimiento
es una conexión estrecha, pues todos los impulsos sensoriales se valoran en
relación con las actividades musculares simultaneas. Es decir, el acto de
estirar el brazo hacia arriba, significa que espero tocar el techo. No
obstante, aun existen impulsos motores separados que pueden ser provocados por
una pocas señales externas. Estos ayudan a producir los modelos o pautas de
distintas combinaciones de movimientos simultáneaos, es decir el comportamiento.
“La elección de un tipo de modelo de comportamiento y su continuo contra, las
modificaciones y adaptaciones durante la ejecución será un proceso en el que
actúan varios factores para producir el resultado final” (Hayek, 1952). En este
proceso, la intervención de los centros superiores solo se necesita para
directrices generales, porque los ajusten en sí los realizan los centros
inferiores.
Las necesidades biogénicas
son aquellas producidas por los procesos fisiológicos del organismo. Estas
necesidades junto con como las sensaciones y emociones, hacen que el organismo se
disponga a ciertas acciones y receptividades para ciertas clases de estímulos. Para mantener el equilibrio, el organismo debe inclinarse
a rechazar o aceptar los diferentes estímulos. Los estímulos, adquieren un significado a través de su
capacidad de satisfacer algunas necesidades.
Las emociones son
respuestas que se adecuan a las condiciones ambientales, pues se deben a los
diferentes estímulos externos combinado con las condiciones del propio
organismo. Estas dos condiciones pueden provocar diversos modelos de actitudes
que influirán en la percepción. Las emociones pueden ser clasificadas como
“cualidades afectivas” pues en cierto modo son similares a las cualidades
sensoriales pues ambas son cualidades mentales; no obstante, tiene diferencias.
La más evidente es que las cualidades
sensoriales se organiza con relaciones espaciales y las cualidades
afectivas no han referencia a puntos espaciales, no hablan de lo que se puede
esperar de una situación externa. Otra diferencia consiste en que las conexiones, en el subsistema sensorial, entre
impulsos de estímulos sensoriales;
mientras que el subsistema afectivo, las conexiones se establecerán entre
impulsos que representan comportamientos.
El capítulo concluye mencionando que las cualidades afectivas son parecidas a la teoría de las
emociones de James-Lange. En esta teoría, es válido reducir los atributos
cualitativos, de los acontecimientos, a las relaciones entre impulsos que podrían
provocan algunas sensaciones.
Referencias:
Hayek, F. A. (1952). El orden sensorial.