jueves, 17 de septiembre de 2015

Capítulo 4 - Sensación y comportamiento

Abstract:
            En este capítulo, se tratan las conexiones y efectos de lo sensorial sobre los procesos motores. Se explica cómo los primeros afectan los segundos, o cómo se complementan para llevar a cabo ciertos procesos; y cómo a raíz de esta relación, se logran establecer diferentes conexiones e interpretaciones de las cualidades mentales. La transmisión de impulsos que provoquen estímulos también son muy discutidos a lo largo del capítulo.

Palabras calve:
Impulso
Estímulo
Cualidades sensoriales
Centros superiores
Procesos motores

Resumen:
En capítulos anteriores, hemos tratado y hecho referencia a los impulsos como un sistema autónomo, como un conjunto de conexiones y clasificaciones. En este capítulo, en cambio, trataremos de examinar los efectos de lo sensorial sobre los procesos motores, prestando singular atención a los impulsos sensoriales internos que operan dentro del sistema nervioso central (SNC), siendo este el aparato que controla y domina al ser vivo.
La relación entre lo sensorial y los procesos motores se da en distintos niveles del orden jerárquico del SNC, y esta organización es muy importante para lograr comprender el orden sensorial. Esta relación, se caracteriza por ser doble: los impulsos sensoriales influyen en nuestro comportamiento, y las respuestas motoras de ese comportamiento influirán en la discriminación sensorial. Se deben tomar en cuenta los impulsos interoceptivos y propioceptivos, aquellos impulsos que no registran estímulos externos sino de diferentes partes del organismo, es decir los internos.
Los organismos, que son estructuras complejas, logran sobrevivir gracias a la capacidad de responder y discriminar las influencias externas. A raíz de estas respuestas, los organismos modifican su estructura o actividad para mantener el equilibrio necesario. Sin embargo, no es característico de ellos responder de diferente manera a distintas fuerzas externas que actúan sobre él. Los problemas que presentan los organismos, aparecen cuando éstos responden a estímulos concretos y determinados. Gracias a ello, logran asegurar su persistencia y desarrollar órganos específicos que les permiten no solo discriminar entre diferentes estímulos, sino también reaccionar de diferente forma al mismo estímulo (si aparece en diferentes combinaciones con otros, o cuando el organismo se encuentra en condiciones diferentes).  
El sistema nervioso es capaz de generar algunas respuestas adaptativas e intencionales a través de un sistema de regulación neuro-químico (Hayek, 1952).
El hecho que los organismos desarrollen órganos receptores, no es lo mismo a que desarrollen un orden sensorial. Este último, va de la mano con la adquisición de distintas respuestas motoras a los diferentes estímulos.
La característica principal del orden de las cualidades sensoriales, es que cada estímulo, o grupo de estímulos, no posee una significación única, es decir una respuesta especifica; sino que toma un significado diferente si se presenta en combinación con otros diferentes estímulos. En otras palabras, cualquier impulso que produzca un estímulo particular, no está únicamente ligado a una respuesta motora; sino que ajusta sus efectos junto con los de otros impulsos antes de decidir el efecto de su acción conjunta. Debemos aclarar, que esto no significa que los impulsos individuales aferentes no puedan producir ciertos impulsos eferentes de modo que tan pronto ocurran los primeros, se produzca un movimiento. Tales reacciones se llaman reflejos; y tales respuestas reflejas son muy importantes pues quedan registradas en los centros nerviosos superiores.
La relación entre el impulso y la respuesta se repite constantemente y presenta las siguientes etapas: En el primer nivel, el impulso sensorial es el que inicia todo el proceso. Después, la médula espinal provoca una respuesta motora y lo transmite a los centros superiores. El segundo nivel comienza cuando a los centros superiores llega el mensaje junto con un informe de las respuestas motoras y las repuestas reflejas que ha producido el nivel anterior. A medida que se asciende de nivel, se incrementará la cantidad de estímulos que se toman en cuenta y el número de respuestas efectuadas (p. 163).
Esta ordenación, se hace necesaria gracias al desarrollo de los receptores específicos para las diferentes clases de estímulos. Mientras el organismo era solamente propenso a irritarse por algunos estímulos y únicamente capaz de generar pocas respuesta simples (como la contracción o expansión) no requería de ningún aparato especial para coordinar estas respuestas a los estímulos. Pero cuando las respuestas determinadas, quedan vinculadas a diferentes estímulos, se vuelve necesario un ajuste y una combinación de estímulos.
A medida que evolucionamos, las conexiones directas entre estímulos y respuestas se van fortaleciendo; pero a la vez, se van creando mecanismos de control capaces de inhibir o modificar esas respuestas directas cuando son inapropiadas.  
El arco reflejo, “consiste en la trasmisión del impulso de una sola fibra aferente a unas ola fibra eferente” (p. 165). Es probable que entre este tipo de respuestas reflejas y las respuestas conscientes, exista una gran cantidad de conexiones entre estímulos y respuestas en las cuales se realizan procesos de clasificación. El más simple de estos casos o procesos, se da cuando una respuesta motora se une con cada uno de los impulsos sensoriales de un grupo, de modo que cualquiera de estos impulsos será transmitido a una fibra motora y producirá una respuesta. El modo en el que opera esta clasificación nos es conocido gracias a los múltiples experimentos que se han realizado con reflejos condicionados.
Se logra alcanzar un grado más alto de clasificación cuando “se conectan varias respuestas con cada uno de los impulsos sensoriales de un grupo especifico” (Hayek, 1952). De esta manera, la respuesta generada por un estímulo dependerá de los demás estímulos que lo acompañen.
Regresando a los niveles inferiores, donde permanecen las conexiones simples, existe una especie de discriminación cualitativa y limitada, que se basa en 2 aspectos: Seleccionar la respuesta a receptores sensoriales específicos entre muy pocos tipos de respuestas; o seleccionar sólo en relación con un número limitado de otros estímulos paralelos o simultáneos. Por lo tanto, en estos niveles inferiores, la discriminación puede ser bastante detallada ya que se refiere a respuestas particulares y especificas, porque toma en cuenta a un pequeño grupo de estímulos  (p. 167).
Notamos entonces, que a medida que el impulso se trasmite a centros y niveles superiores, habrán más oportunidades para conexiones extensas y complejas. El aumento de conexiones entre fibras que trasportan impulsos sensoriales significa que únicamente en niveles inferiores estos impulsos serán capaces de modificar una respuesta, pues es más relevante la interpretación; mientras que en niveles superiores, tendrán oportunidad de modificar una gama de otros factores menos significativas.
Donde se dan respuestas motoras a ciertos estímulos, son los impulsos motores los importantes, no los impulsos sensoriales. El orden sensorial es tanto un resultado como una causa de las actividades motoras del cuerpo, es decir el comportamiento. Podemos decir, que este comportamiento tiene una doble función: es tanto un “input”, como un “output” de las actividades de los centros nerviosos superiores.
Los centro nerviosos superiores, actúan como el jefe de una organización jerárquica, es decir, como el comandante de un ejército o la abeja reina. Tiene amplios conocimientos, no obstante, mientras las decisiones que tomen sus subordinados o sometidos sean las correctas, no tendrá necesidad de interferir. Sin embargo, a menudo debe reconocer la naturaleza de algún acontecimiento, obtener el informe de la acción de un estímulo o dar ordenes especiales para realizar cambios en el organismo. Por ejemplo, cuando sentimos frío, la piel cambia y reacciona. Debemos aclarar, que las respuestas efectuadas por lo centros superiores no son iguales para todos, depende de la experiencia individual (p.173).
El primer grupo de respuestas motoras a los estímulos sensoriales está formado por las respuesta que se hallan ligadas a la percepción. La relación entre sensación y movimiento es una conexión estrecha, pues todos los impulsos sensoriales se valoran en relación con las actividades musculares simultaneas. Es decir, el acto de estirar el brazo hacia arriba, significa que espero tocar el techo. No obstante, aun existen impulsos motores separados que pueden ser provocados por una pocas señales externas. Estos ayudan a producir los modelos o pautas de distintas combinaciones de movimientos simultáneaos, es decir el comportamiento. “La elección de un tipo de modelo de comportamiento y su continuo contra, las modificaciones y adaptaciones durante la ejecución será un proceso en el que actúan varios factores para producir el resultado final” (Hayek, 1952). En este proceso, la intervención de los centros superiores solo se necesita para directrices generales, porque los ajusten en sí los realizan los centros inferiores.
Las necesidades biogénicas son aquellas producidas por los procesos fisiológicos del organismo. Estas necesidades junto con como las sensaciones y emociones, hacen que el organismo se disponga a ciertas acciones y receptividades para ciertas clases de estímulos. Para mantener el equilibrio, el organismo debe inclinarse a rechazar o aceptar los diferentes estímulos. Los estímulos, adquieren un significado a través de su capacidad de satisfacer algunas necesidades.
Las emociones son respuestas que se adecuan a las condiciones ambientales, pues se deben a los diferentes estímulos externos combinado con las condiciones del propio organismo. Estas dos condiciones pueden provocar diversos modelos de actitudes que influirán en la percepción. Las emociones pueden ser clasificadas como “cualidades afectivas” pues en cierto modo son similares a las cualidades sensoriales pues ambas son cualidades mentales; no obstante, tiene diferencias. La más evidente es que las cualidades  sensoriales se organiza con relaciones espaciales y las cualidades afectivas no han referencia a puntos espaciales, no hablan de lo que se puede esperar de una situación externa. Otra diferencia consiste en que las  conexiones, en el subsistema sensorial, entre impulsos de  estímulos sensoriales; mientras que el subsistema afectivo, las conexiones se establecerán entre impulsos que representan comportamientos.
El capítulo concluye mencionando que las cualidades afectivas son parecidas a la teoría de las emociones de James-Lange. En esta teoría, es válido reducir los atributos cualitativos, de los acontecimientos, a las relaciones entre impulsos que podrían provocan algunas sensaciones.


Referencias:
Hayek, F. A. (1952). El orden sensorial.

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