jueves, 1 de octubre de 2015

Capítulo 5 - La estructura del orden mental

Abstract:
            En este capítulo se trata de completar el perfil general, que se ha tratado en los capítulos anteriores, sobre el orden de las cualidades mentales. Describe cómo se hacen gradualmente conexiones entre clases de hechos y el entorno; y cómo se van guardando y clasificando registros de los estímulos recibidos del mundo externo.  Se basa, para darnos una explicación más clara, en “modelos” que se van formando en cualquier momento por el patrón de impulsos activos, y en “mapas” que se forman por las conexiones que transmiten impulsos de neurona a neurona en el sistema nervioso.

Palabras clave:
Eslabonamientos
Mapa
Modelo
Asociación
Comportamiento intencional

Resumen:
            Existe poco conocimiento aun,  que nos permita distinguir entre la parte del orden mental de un individuo que es heredada y la parte que puede entenderse como originada por la experiencia, sin embargo, puede decirse que las distinciones sobre el significado de los diferentes impulsos, están creadas por la experiencia.  Por otro lado,  como la experiencia sugiere la aparición de cualidades sensoriales y para nuestro objetivo de entender el orden mental, lo que nos interesa es una clase de experiencia pre-sensorial, será mejor emplear un término más neutral para describir la formación de nuevas conexiones, este es: “eslabonamiento o linking”.  Se entiende como eslabonamiento, el efecto general y duradero que pueden imprimir los grupos de estímulos sobre la organización del sistema nervioso central, implica un efecto fisiológico de los hechos externos sobre esta organización, pero no necesariamente implica que cuando estos hechos ocurren, ya posean algún significado distinto para el organismo.  Los hechos que producen estos eslabonamientos no necesitan ser hechos mentales o sensoriales (Hayek, 1952).
Es importante mencionar, aunque pueda sonar común, que toda experiencia causa la creación de conexiones entre acontecimientos fisiológicos y que la memoria se basa íntegramente en estas conexiones;  existe otra concepción que podría calificarse como la teoría de la memoria como “almacenamiento”, la cual sugiere que con cada experiencia, entra en la mente o cerebro alguna entidad mental nueva,  que representa las sensaciones o imágenes y que es retenida allí hasta que emerge nuevamente en el momento apropiado. Esta concepción está ligada la teoría de la energía específica de los nervios, la cual es errónea, pues recordaremos que ningún mecanismo fisiológico puede retener nada, salvo conexiones entre hechos, por lo que cualquier teoría de la mente debe usar las palabras “experiencia” y “memoria” en el sentido en que hemos nosotros empleado aquí el término “eslabonamiento” (p.191,192).
Tanto las operaciones de los sentidos como del intelecto, están igualmente basadas en actos de clasificación desempeñados por el sistema nervioso central y ambos son parte del mismo proceso continuo, por el que el microcosmos del cerebro se aproxima a una reproducción del macrocosmos del mundo externo.  Este orden que crean los eslabonamientos en el sistema nervioso, podemos decir que es un orden imperfecto, en primer lugar porque los órganos receptores son imperfectamente selectivos, el organismo posee órganos receptores que son sensibles sólo a ciertas clases de acontecimientos y no a otros. En segundo lugar, las clases de estímulos físicos que actúan sobre un organismo, no corresponderán en general a las condiciones del mundo, sino a las condiciones del entorno en que el organismo ha existido. En tercer lugar, una de las partes más importantes de donde el sistema nervioso recibe señales que producen eslabonamientos,  es el ámbito interno (en el que existe el sistema nervioso mismo), por lo tanto,  como los hechos dentro del organismo están coordinados mutuamente con los del mundo externo, es inevitable que las relaciones existentes entre ellos jueguen un papel importante en el orden que se formará en los centros más altos. En cuarto lugar, no hay razón para pensar que la capacidad de los centros superiores para formar conexiones sea uniforme, porque es probable que la estructura anatómica facilite ciertas conexiones y dificulte otras.  Por último, en quinto lugar, el orden de eslabonamientos es imperfecto porque, como la clasificación sucesiva de los impulsos se lleva a cabo en niveles diferentes, las señales que buscan los centros superiores a menudo no representarán los estímulos individuales,  sino  clases o grupos de estímulos formados en niveles inferiores para cumplir funciones particulares.  Será útil comparar con un “mapa”  la red de conexiones que se forma y la estructura de los hechos externos que produce, para poder entenderlo mejor. Este mapa no solo será también un mapa imperfecto, sino sujeto a continuo cambio (p.193-197).
A medida que ascendemos a niveles más elevados, la función de los nuevos impulsos que llegan a los centros superiores,  será cada vez menos la de evocar respuestas específicas y más  la de modificar y controlar el comportamiento.  Esto implica, que en los centros superiores se guarda un registro de los estímulos recibidos recientemente,  y esto significa que en cualquier momento el estado excitativo del sistema nervioso completo, dependerá cada vez menos de los nuevos estímulos, y más del curso continuado de impulsos producidos por estímulos que se recibieron  durante un período pasado, lo que creará una distribución pre-existente de impulsos (p.202).  Dentro de una red dada de canales, se puede rastrear una configuración de impulsos en cualquier momento, esta configuración puede verse como una clase de “modelo” del entorno en el que el organismo se encuentra en ese momento y que le permitirá manejar sus movimientos en ese entorno.  Este “modelo” no debe confundirse con el “mapa” del que hemos hablado anteriormente (p.205). La diferencia es que el mapa que se forma por las conexiones que transmiten impulsos, representa la clase de mundo en el que ha existido el organismo en el pasado, pero por sí mismo no provee información acerca del entorno en el que está situado el organismo en ese momento.  Todos estos impulsos actúan como una representación o imagen del entorno del momento, por lo que no es arbitrario describir la estructura global como un aparato de orientación (Kleint, 1940).
La configuración de los impulsos nerviosos es una configuración en constante cambio, cada impulso que representa un acontecimiento en el entorno, será el punto de partida de muchas cadenas de procesos asociativos (p.209).  El impulso fisiológico, por ejemplo, debe su cualidad mental a su capacidad de evocar otros impulsos y posee esa cualidad solo porque puede evocar una gran diversidad de impulsos asociativos. La asociación entonces, no es algo que se añade a la aparición de cualidades mentales, sino el factor que determina las cualidades. Hay procesos análogos a los procesos de asociación, que nos son familiares a partir del pensamiento consciente y que juegan ya un papel similar en los niveles pre-conscientes (p.206-209).
Los principios que determinan la transmisión de los impulsos en el sistema nervioso, pueden describirse como principios de tipo “mecánico”. Dicho mecanismo no puede adaptar sus operaciones “intencionalmente” para producir resultados diferentes bajo las mismas condiciones externas, y es esencialmente “pasivo”, pues el tipo de operaciones que realizará dependerá exclusivamente de las circunstancias externas. Esto quiere decir que difícilmente responderemos dos veces exactamente de la misma manera, ante las mismas condiciones externas. Las acciones de este mecanismo parecerán auto-adaptativas e intencionales y lo que determinará su actividad será el estado pre-existente de sus procesos internos, como las influencias externas que actúen sobre él. Este comportamiento adaptativo e intencional del organismo, se puede comprobar por la existencia del “modelo” del entorno formado por el patrón de impulsos del sistema nervioso. Por otro lado, la determinación de la acción intencional, implica un proceso adicional de selección entre diversos y diferentes cursos de acción (p.211-218).   La selección de cuál de los diversos cursos producirá un resultado deseable, implica que notemos que la deseabilidad de un resultado no es el único factor afectivo, la mayoría de los de cursos de acción a elegir de un organismo, poseerán cualidades afectivas. Al final, dentro de todos los cursos de acción posibles, se elegirá el “recorrido de menor resistencia” y se evitarán los cursos que resulten dolorosos, aunque puedan llevar al mismo resultado; de igual manera se evitarán los cursos que lleven a resultados alternativos, pero que requieran mayor esfuerzo (p.220).
Lo que el aparato de clasificación da es más un inventario de tipos de cosas de las que el mundo está hecho, es una teoría de cómo el mundo opera, más que una representación del mundo lo que simplifica la tarea y extiende el ámbito de una adaptación exitosa (p.227).

Referencias
Hayek, F. A. (1952). El orden sensorial.

Kleint, H. (1940).

2 comentarios:

  1. Excelente trabajo. Me parece que estructuraron todo muy bien, y utilizaron muy bien el lenguaje del libro. Ademas, es muy agradable y comprensible la lectura, pues explican con sus propias palabras relaciones que en el libro parecen más complejas. ¡¡ sigan así!!

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  2. Muchas gracias Pedro, nos agrada mucho saber que nuestro resumen les ha ayudado a comprender mejor la estructura del orden mental. ¡Esperamos que nos sigan visitando!

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