Abstract:
En este capítulo se trata de
completar el perfil general, que se ha tratado en los capítulos anteriores,
sobre el orden de las cualidades mentales. Describe cómo se hacen gradualmente
conexiones entre clases de hechos y el entorno; y cómo se van guardando y
clasificando registros de los estímulos recibidos del mundo externo. Se basa, para darnos una explicación más
clara, en “modelos” que se van formando en cualquier momento por el patrón de
impulsos activos, y en “mapas” que se forman por las conexiones que transmiten
impulsos de neurona a neurona en el sistema nervioso.
Palabras
clave:
Eslabonamientos
Mapa
Modelo
Asociación
Comportamiento
intencional
Resumen:
Existe poco conocimiento aun, que nos permita distinguir entre la parte del
orden mental de un individuo que es heredada y la parte que puede entenderse
como originada por la experiencia, sin embargo, puede decirse que las
distinciones sobre el significado de los diferentes impulsos, están creadas por
la experiencia. Por otro lado, como la experiencia sugiere la aparición de
cualidades sensoriales y para nuestro objetivo de entender el orden mental, lo
que nos interesa es una clase de experiencia pre-sensorial, será mejor emplear
un término más neutral para describir la formación de nuevas conexiones, este
es: “eslabonamiento o linking”. Se entiende como eslabonamiento, el efecto
general y duradero que pueden imprimir los grupos de estímulos sobre la
organización del sistema nervioso central, implica un efecto fisiológico de los
hechos externos sobre esta organización, pero no necesariamente implica que
cuando estos hechos ocurren, ya posean algún significado distinto para el
organismo. Los hechos que producen estos
eslabonamientos no necesitan ser hechos mentales o sensoriales (Hayek, 1952) .
Es
importante mencionar, aunque pueda sonar común, que toda experiencia causa la
creación de conexiones entre acontecimientos fisiológicos y que la memoria se
basa íntegramente en estas conexiones; existe otra concepción que podría calificarse
como la teoría de la memoria como “almacenamiento”, la cual sugiere que con
cada experiencia, entra en la mente o cerebro alguna entidad mental nueva, que representa las sensaciones o imágenes y
que es retenida allí hasta que emerge nuevamente en el momento apropiado. Esta
concepción está ligada la teoría de la energía específica de los nervios, la
cual es errónea, pues recordaremos que ningún mecanismo fisiológico puede
retener nada, salvo conexiones entre hechos, por lo que cualquier teoría de la
mente debe usar las palabras “experiencia” y “memoria” en el sentido en que
hemos nosotros empleado aquí el término “eslabonamiento” (p.191,192).
Tanto
las operaciones de los sentidos como del intelecto, están igualmente basadas en
actos de clasificación desempeñados por el sistema nervioso central y ambos son
parte del mismo proceso continuo, por el que el microcosmos del cerebro se
aproxima a una reproducción del macrocosmos del mundo externo. Este orden que crean los eslabonamientos en
el sistema nervioso, podemos decir que es un orden imperfecto, en primer lugar
porque los órganos receptores son imperfectamente selectivos, el organismo
posee órganos receptores que son sensibles sólo a ciertas clases de
acontecimientos y no a otros. En segundo lugar, las clases de estímulos físicos
que actúan sobre un organismo, no corresponderán en general a las condiciones
del mundo, sino a las condiciones del entorno en que el organismo ha existido.
En tercer lugar, una de las partes más importantes de donde el sistema nervioso
recibe señales que producen eslabonamientos, es el ámbito interno (en el que existe el
sistema nervioso mismo), por lo tanto, como
los hechos dentro del organismo están coordinados mutuamente con los del mundo
externo, es inevitable que las relaciones existentes entre ellos jueguen un
papel importante en el orden que se formará en los centros más altos. En cuarto
lugar, no hay razón para pensar que la capacidad de los centros superiores para
formar conexiones sea uniforme, porque es probable que la estructura anatómica
facilite ciertas conexiones y dificulte otras.
Por último, en quinto lugar, el orden de eslabonamientos es imperfecto
porque, como la clasificación sucesiva de los impulsos se lleva a cabo en
niveles diferentes, las señales que buscan los centros superiores a menudo no
representarán los estímulos individuales,
sino clases o grupos de estímulos
formados en niveles inferiores para cumplir funciones particulares. Será útil comparar con un “mapa” la red de conexiones que se forma y la
estructura de los hechos externos que produce, para poder entenderlo mejor. Este
mapa no solo será también un mapa imperfecto, sino sujeto a continuo cambio
(p.193-197).
A
medida que ascendemos a niveles más elevados, la función de los nuevos impulsos
que llegan a los centros superiores,
será cada vez menos la de evocar respuestas específicas y más la de modificar y controlar el
comportamiento. Esto implica, que en los
centros superiores se guarda un registro de los estímulos recibidos
recientemente, y esto significa que en
cualquier momento el estado excitativo del sistema nervioso completo, dependerá
cada vez menos de los nuevos estímulos, y más del curso continuado de impulsos
producidos por estímulos que se recibieron
durante un período pasado, lo que creará una distribución pre-existente
de impulsos (p.202). Dentro de una red
dada de canales, se puede rastrear una configuración de impulsos en cualquier
momento, esta configuración puede verse como una clase de “modelo” del entorno
en el que el organismo se encuentra en ese momento y que le permitirá manejar
sus movimientos en ese entorno. Este “modelo”
no debe confundirse con el “mapa” del que hemos hablado anteriormente (p.205).
La diferencia es que el mapa que se forma por las conexiones que transmiten
impulsos, representa la clase de mundo en el que ha existido el organismo en el
pasado, pero por sí mismo no provee información acerca del entorno en el que
está situado el organismo en ese momento.
Todos estos impulsos actúan como una representación o imagen del entorno
del momento, por lo que no es arbitrario describir la estructura global como un
aparato de orientación (Kleint, 1940) .
La
configuración de los impulsos nerviosos es una configuración en constante
cambio, cada impulso que representa un acontecimiento en el entorno, será el
punto de partida de muchas cadenas de procesos asociativos (p.209). El impulso fisiológico, por ejemplo, debe su
cualidad mental a su capacidad de evocar otros impulsos y posee esa cualidad
solo porque puede evocar una gran diversidad de impulsos asociativos. La
asociación entonces, no es algo que se añade a la aparición de cualidades
mentales, sino el factor que determina las cualidades. Hay procesos análogos a
los procesos de asociación, que nos son familiares a partir del pensamiento
consciente y que juegan ya un papel similar en los niveles pre-conscientes
(p.206-209).
Los
principios que determinan la transmisión de los impulsos en el sistema nervioso,
pueden describirse como principios de tipo “mecánico”. Dicho mecanismo no puede
adaptar sus operaciones “intencionalmente” para producir resultados diferentes
bajo las mismas condiciones externas, y es esencialmente “pasivo”, pues el tipo
de operaciones que realizará dependerá exclusivamente de las circunstancias
externas. Esto quiere decir que difícilmente responderemos dos veces
exactamente de la misma manera, ante las mismas condiciones externas. Las
acciones de este mecanismo parecerán auto-adaptativas e intencionales y lo que
determinará su actividad será el estado pre-existente de sus procesos internos,
como las influencias externas que actúen sobre él. Este comportamiento
adaptativo e intencional del organismo, se puede comprobar por la existencia
del “modelo” del entorno formado por el patrón de impulsos del sistema
nervioso. Por otro lado, la determinación de la acción intencional, implica un
proceso adicional de selección entre diversos y diferentes cursos de acción (p.211-218).
La selección de cuál de los diversos
cursos producirá un resultado deseable, implica que notemos que la deseabilidad
de un resultado no es el único factor afectivo, la mayoría de los de cursos de
acción a elegir de un organismo, poseerán cualidades afectivas. Al final,
dentro de todos los cursos de acción posibles, se elegirá el “recorrido de
menor resistencia” y se evitarán los cursos que resulten dolorosos, aunque
puedan llevar al mismo resultado; de igual manera se evitarán los cursos que
lleven a resultados alternativos, pero que requieran mayor esfuerzo (p.220).
Lo
que el aparato de clasificación da es más un inventario de tipos de cosas de
las que el mundo está hecho, es una teoría de cómo el mundo opera, más que una
representación del mundo lo que simplifica la tarea y extiende el ámbito de una
adaptación exitosa (p.227).
Referencias
Hayek, F. A. (1952). El orden sensorial.
Kleint, H. (1940).
Excelente trabajo. Me parece que estructuraron todo muy bien, y utilizaron muy bien el lenguaje del libro. Ademas, es muy agradable y comprensible la lectura, pues explican con sus propias palabras relaciones que en el libro parecen más complejas. ¡¡ sigan así!!
ResponderEliminarMuchas gracias Pedro, nos agrada mucho saber que nuestro resumen les ha ayudado a comprender mejor la estructura del orden mental. ¡Esperamos que nos sigan visitando!
ResponderEliminar