Abstract:
En
este capítulo podemos observar que se menciona mucho la teoría que se ha
expuesto a lo largo del libro. Aclara unos últimos detalles acerca de ella,
antes de concluir. Menciona la relación entre la mente y el mundo exterior, qué
es la experiencia sensorial y cómo esta influye nuestras percepciones, y cómo
el recuerdo del pasado afecta muchos procesos mentales.
Por otro
lado menciona cómo se pueden crear modelos mentales, y como cada uno de estos
funciona como un mapa en nuestra mente; y cómo la mente se puede relacionar con
el mundo físico.
Palabras Clave :
Eslabonamientos
Experiencia
Pre-sensorial
Reclasificación
Resumen:
El
aparato mediante el cual conocemos el mundo exterior, es producto de la
experiencia. La interpretación que hacemos de los acontecimientos que ocurren
en el entorno, está influenciado por las relaciones entre los elementos que
hemos experimentado en el pasado. Esto nos lleva plantearnos algunas interrogantes filosóficas
que se derivan del papel que le hemos asignado a la experiencia pre-sensorial (o
eslabonamientos) y de la eliminación del núcleo puro de las sensaciones.
Existe
una teoría tradicional que establece que la experiencia comienza con la
recepción de los datos sensoriales externos (Hayek, 1952). Estos datos forman
la materia prima de la mente y se organizan de diferentes maneras. Esta teoría
también sostiene que los atributos de las cualidades sensoriales, no son
atributos que posean por sí mismos; sino que “son producto de la diferenciación
de las respuestas que da el organismo, mediante las cuales se crea el orden o
clasificación de los acontecimientos; clasificación que se basa en las
conexiones creadas en el sistema nervioso mediante los “eslabonamientos”
pasados”(p. 278). Por lo tanto, toda sensación se puede considerar como una
interpretación de un acontecimiento
pasado. La
experiencia ordena y clasifica los acontecimientos físicos. Por ende, podemos
decir que la mente y la conciencia son producto de la experiencia, y no que la
experiencia resultado de la mente (p. 279).
Toda
experiencia sensorial tiene atributos que representan el significado que el
organismo atribuye a un tipo de acontecimientos a partir de las asociaciones
pasadas de acontecimientos similares. Nuestra
experiencia se construye sabiendo diferenciar cualidades sensoriales y a esto
es a lo que se le llama experiencia pre-sensorial. No es cierto que todo lo que
conocemos se debe a la experiencia sensorial; en realidad, esta experiencia
solo es posible una vez que la experiencia (entendida como eslabonamientos)
haya creado el orden que determina las cualidades de los elementos que la
constituyen. “Por lo tanto, la experiencia sensorial presupone la existencia de
un tipo de conocimiento acumulada de un orden adquirido por los impulsos basado
en su aparición en el pasado” (p. 280). Al menos podemos decir que una parte de
lo que sabemos sobre el mundo externo, no es resultado de la experiencia
sensorial; sino, como ya mencionamos anteriormente, esta implícito en los
medios a través de los cuales podemos obtener dicha experiencia. Así, la
experiencia consciente se refiere siempre a acontecimientos definidos por las
relaciones con otros acontecimientos que pueden ser pasados.
Siempre poseemos un “conocimiento” sobre el
mundo fenoménico que se puede aplicar a todo lo que experimentemos a través de
los sentidos. Se podría afirmar también,
que un conocimiento basado exclusivamente en al experiencia podría ser
completamente falso. Inclusive, la experiencia de esa clasificación basada en
eslabonamientos pasados, no siempre lleva a predicciones válidas o correctas. En
estos casos, tiende a ocurrir una reclasificación. Esta reclasificación ocurre
cuando nuestras expectativas se ven frustradas; y consisten en la la demolición
de las clases ya formadas, y la sustitución de estas mismas clases por otras
nuevas. Es un proceso que se leva a cabo por la mente, puesto que las nuevas
experiencias constituyen la ocasión de nuevas clasificación (p. 284). Sin
embargo, aún después de haber sido ajustadas, las nuevas experiencias obtenidas,
no controlan completamente el resultado de la experiencia. Por lo tanto, no nos
queda más que aceptar la clasificación hecha por nuestros sentidos, sabiendo
que lo que percibimos nunca va ser completamente correcto.
A medida que se van definiendo los objetos, sus
cualidades sensoriales se ven empujados a un segundo plano, y al completarse el
proceso de definición de todos los objetos, esos datos sensoriales desaparecen.
El sistema de definición se hace omnicomprehensivo y auto contenido o circular,
es decir, “todos los elementos se definen mediante sus relaciones con el resto”
(p. 286). Podemos concluir, que “la experiencia sensorial presupone, un orden
de objetos experimentados que precede a esa experiencia y que no puede ser
refutado por esta, aunque la misma se deba a otras experiencias previas”
(Hayek, 1942).
La
clasificación de los eventos del entorno realizado por nuestros sentidos, no es
una clasificación veraz, no nos permite describir adecuadamente las
regularidades del mundo. Lo cual nos lleva a considerar al mundo fenoménico como más real que las
construcciones científicas. Sin embargo, “cualquier interpretación puramente fenoménica
está condenada al fracaso desde el momento en que nuestros sentidos no efectúan
una clasificación” (p. 289).
La ciencia es una constante búsqueda de nuevas clases de
sucesos definidos de tal modo que las proposiciones sean universales y verdaderas.
Sin embargo, tal definición de toda clase de acontecimientos no puede limitarse
a la primera clase de acontecimientos que constituyen la cadena de sucesos que
completan una situación; se deben definir todas las clases, para encontrar sus
relaciones. Además, si la teoría expuesta en este libro es correcta, existe otra contradicción con la ciencia que
afirma que el proceso de clasificación cambiaría la apariencia del mundo
fenoménico; algo totalmente imposible. Las cualidades son consideradas variables,
debido a que están sujetas a acontecimientos físicos cambiantes.
Los eventos
deben repetirse con cierta regularidad para que sean reconocidos y clasificados
por la mente humana. Por lo tanto, conocemos mejor los acontecimientos
que se nos dan con frecuencia, y por eso percibimos al mundo de una manera
ordenada.
La teoría materialista explica que las
determinación de las cualidades mentales se basa en los procesos análogos a los
que podemos observar en el mundo material (p. 294). Por otro lado, las teorías
dualistas plantean una sustancia mental diferenciada, que es producto de la
costumbre adquirida por el hombre debido a la observación de la naturaleza. Suponen,
que para que se pueda observar un proceso de algo, debe haber una sustancia
específica. Diversas especies de materia son responsables de los diferentes
fenómenos materiales. Por ende, una explicación de los fenómenos mentales que
evite la concepción de una sustancia mental no es una concepción materialista
debido a que no atribuye a la mente, ninguna propiedad que derivemos de nuestro
conocimiento de la materia (p. 295).
Parece existir una intima relación entre la
“teoría de doble aspecto” y la que aquí exponemos. Sin embargo esto es un error;
lo que se puede considerar como aspecto físico de esta entidad de dos rostros,
no son los procesos neuronales sino el orden global de estos, ni tampoco el
aspecto de la mente, sino la mente misma. El orden que llamas mente es el orden
que nosotros conocemos de manera distinta al orden del universo físico que nos
rodea.
La teoría aquí expuesta niega cualquier
dualismo con respecto a la mente y el mundo físico; sin embargo, al mismo
tiempo se debe reconocer que debemos adoptar un punto de vista dualista para
tener resultados prácticos. Esto se nota cuando se establece que los fenómenos
mentales que podemos esperar conseguir, nunca serán suficientes para unificar
todo nuestro conocimiento. Por ende, nunca vamos a poder distanciar los
fenómenos físicos de los mentales.
La explicación es en sí misma un proceso
mental. Es la formación de un modelo de acontecimientos en el cerebro. Tenemos
la posibilidad de formar un modelo capaz de explicar cualquier fenómeno gracias
a los elementos. Existe un modelo mecánico, el cual debe su validez al hecho de
que las propiedades de sus distintas partes se asumen como correspondientes a
las partes del fenómeno que el modelo produce. En un modelo mecánico, son
conocidas las propiedades físicas de las partes de los elementos. En un modelo matemático,
las propiedades de las partes están definidas por funciones que indican valores,
los cuales pueden ser combinados en ecuaciones para formar los modelos. No
obstante, el concepto de modelo tiene un punto débil. Realmente no se puede
asegurar la existencia de las entidades mentales de las que el modelo debe
estar constituido; ni muncho menos si las partes del modelo correspondan a las
partes del acontecimiento original (p. 299). El modelo es útil sólo cuando
valora las distintas partes que lo conforman. Esta valoración la determinan las
cualidades sensoriales que se basan en su posición en el “mapa” de las
experiencias pasadas. Este mapa esquemático se puede representar por los impulsos
de diferentes clases. Una combinación de estos impulsos producirá otros que representan
otras clases, y así sucesivamente. Una vez elaborado un modelo, podemos
establecer de cuales elementos dependen el resultado observado, y como este podría
cambiar si se altera cualquiera de estos.
La explicación suele ser genérica, pues
siempre se refiere a características comunes a todos los fenómenos de cierta
especie. Aunque toda explicación deba referirse a las características comunes de una clase de fenómenos,
es evidente que una explicación puede tener diversos grados de generalidad y así
es como se acerca a una explicación completa de acontecimientos.
Existe una diferencia entre una explicación
de principio y una explicación más detallada debido al grado de generalidad que
tienen. La explicación del principio se puede utilizar para explicaciones con
un alto grado de generalidad; por ejemplo la explicación que damos sobre el
funcionamiento de un celular, la cual muestra cómo se produce el objeto y cómo funciona.
Sin embargo, este conocimiento no es suficiente para decir con exactitud cómo
se enciende el celular (p.303).
Se puede distinguir entre
explicaciones del principio y aquellas que son más detalladas, dependiendo del
incremento de la complejidad del modelo. La explicación del principio, en la
que se desarrollan los fenómenos de una clase, no siempre permite explicaciones
de detalles específicos. A veces los
limites prácticos no permiten elaborar explicaciones de principio para predecir
hechos, lo cual sucede cuando los fenómenos son muy complejos.
La construcción de modelos
es una clasificación y relación entre el agente que realiza la explicación y el
modelo explicado. Todos los aparatos de clasificación, deben tener una
estructura compleja y superior a la de los objetos que clasifica. Además, el
cerebro humano nunca puede explicar sus propias operaciones. La clasificación
completa del objeto, constituye su definición completa.
Para que un proceso mental
se identifique con uno físico debe mostrar que ocupa una lugar igual al que
ocupan los hechos físicos dentro del orden físico del organismo. Dicho proceso
mental, debe tener una posición en el orden de la mente. Solamente así, se
podría reemplazar el conocimiento de los sucesos mentales por una descripción
del orden en una parte del mundo físico.
Es imposible explicar el
funcionamiento del cerebro humano con detalles que permitan definirlo en
términos mentales en vez de físicos. Sin embargo, la forma en la que operan las
entidades mentales está establecido gracias a sus posiciones y relaciones con las
demás formas mentales. Es por ello, que ninguna puede explicarse sin que se
expliquen las otras.
La conclusión a la que llega
nuestra teoría es que no solo la mente en su conjunto, sino también todos los
procesos mentales individuales, deben ser siempre considerados como una clase
especial de fenómenos que nunca conseguiremos explicar completamente en
términos de leyes físicas. Nunca seremos capaces de conseguir más que una
“explicación del principio” que determine el orden de los acontecimientos
mentales, y debido a esto, nunca seremos capaces de conseguir una completa
“unificación” de todas la ciencias (p.314, 315).
Para obtener una coordinación
perfecta entre el modelo del mundo físico así construido y el marco del mundo
fenoménico que nos ofrecen los sentidos, tendríamos que ser capaces de mostrar
en qué modo las diversas partes de nuestro modelo del mundo físico serán
clasificadas por nuestra mente (p.319).
Por tanto, para nosotros la mente debe seguir siendo un ámbito en sí
mismo, que solo podemos conocer a través de nuestra experiencia directa, pero
que jamás seremos capaces de explicar completamente o “reducir” a algo distinto
(p.320).
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ResponderEliminarMuchas gracias por su comentario! Nos alegra saber que nuestro blog les ha ayudado. Gracias por sus buenos deseos. Ustedes también tienen un excelente blog. Tomaremos en cuenta su recomendación para los próximos trabajos o proyectos que realicemos. Saludos!
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