viernes, 16 de octubre de 2015

Capítulo 6 - Consciencia y pensamiento conceptual


            En este capítulo, la mayoría de las secciones está dedicada a la explicación de las diferencias en características y procesos de los acontecimientos conscientes y los inconscientes. Menciona que todo se puede ver como una unidad, por la cantidad de conexiones que existen en nuestra mente; sin embargo, todo depende de la atención. Gracias a la atención, nosotros logramos retener información relevante que luego traemos a nuestra mente a través de la memoria. Prestar atención no es solo fijarse en los objetos, es recibir una excitación pre-existente para poder hacer conscientes los objetos. Por otro lado, en este capitulo también se habla acerca de las diferencias entre lo concreto y abstracto y cómo influyen grandemente en nuestra percepción del entorno.
Palabras clave:
Mental
Consciente
Inconsciente
Atención
Abstracto
Resumen:
Se ha empleado el termino “mental” para describir todos los procesos que implican una clasificación de acontecimientos que tienen un orden cualitativo. Los “fenómenos mentales”, incluye muchos acontecimientos que no son conscientes, y esto plantea el problema para la determinación de este orden mental.
Podemos emplear el termino mental, tanto para acontecimientos conscientes, como inconscientes. Sin embargo, debemos aclarar las características o atributos que los distinguen unos de otros (Hayek, 1952). Muchas veces consideramos que “la consciencia es sinónimo de vigilia”, y creemos que se refiere a “un atributo que se vincula solo a algunos acontecimientos mentales, pero no a todos” (p. 230). Lo cierto es, que quizá sea imposible dar una definición exacta de que es la consciencia. Una solución a esta dificultad, podría ser “preguntando no qué “es” la consciencia, sino qué “hace” la conciencia” (p. 231). Esto quiere decir, que nos enfocaremos en las diferencias entre los comportamientos que conocemos como resultados de procesos mentales conscientes, y los producidos por procesos mentales inconscientes. Sin embargo, para llevar a cabo esto, es necesario que examinemos tres proposiciones que son necesarios para una comprensión general.


Estas proposiciones son las siguientes:
1.          En primer lugar: La distinción entre procesos conscientes y no conscientes, no solo se puede aplicar a las diferentes clases de procesos mentales que ocurren en nuestro cuerpo. También se puede emplear para describir las diferencias que observamos en el comportamiento de otras personas. Por ejemplo, nosotros sabemos por experiencia propia, la diferencia entre aquellas acciones o comportamientos que controlamos deliberadamente y aquellas que son producidas sin nuestro control, como por ejemplo las que son producto de nuestros reflejos.
2.          En segundo lugar: “No se puede cuestionar que existen formas intermedias entre los acontecimientos plenamente conscientes y los plenamente inconscientes que hace que las diferencias tengan grados” (p. 231). Tanto la consciencia como lo inconsciente, tienen muchos grados de intensidad; por lo que existen muchas formas de hechos semiconscientes en los cuales es difícil clasificarlos y describirlos como conscientes o no.
3.          En tercer lugar: Los hechos conscientes poseen todos los atributos de todos los procesos mentales.  Esto quiere decir que las respuestas conscientes pueden ser altamente modificables e intencionadas; y que se relacionan estrechamente unas con otros. Esto hace que los proceso metales consciente sean más complejos que los  inconscientes.
Pero, ¿qué pasa con los comportamientos que se creen conscientes (porque son coordinados e intencionales), pero la persona que actúa no “se percata” de ellos? Estos se pueden clasificar como comportamientos inconscientes, que se puede producir porque la persona que realiza la acción está ocupando su atención en otra actividad. También pueden ser producidos por condiciones en las que el sujeto se encuentre; por ejemplo, las personas sonámbulas o las que se encuentran en trances hipnóticos. Parece necesario aclarar que existen tres diferencias entre los comportamientos conscientes y los inconscientes. En consciente, una persona: a) Es capaz de “dar cuenta” de las acciones que está realizando. Con esto queremos decir que la persona es capaz de trasmitir y comunicarse con las demás personas a través del uso de símbolos; b) Es capaz de “tener en cuenta”  sus acciones; y c)Está “guiada” por sus percepciones actuales y las imágenes de su entorno (p. 233).
El hombre posee conexiones entre los impulsos sensoriales y el aparato de expresión. Los cuales, amplían sus medios de clasificación y permiten su pensamiento abstracto. Estas conexiones también son importantes, porque el aprendizaje del sistema de símbolos, el individuo puede utilizar su experiencia propia y la de su especie.
Por otro lado, “la comunicación es el resultado de los procesos conscientes y del “dar cuenta” de dichos procesos; por lo tanto, esto significa que la comunicación esta conectada con todos los otros procesos conscientes”  (Hayek, 1952).
La memoria y el reconocimiento significan la reaparición de lo que se ha experimentado conscientemente anteriormente. Esto quiere decir, que la experiencia consciente puede recordarse y reconocerse. Pero incluso, se ha descubierto que podemos recordar experiencias sensitivas de las que no fuimos conscientes en el momento en el que ocurrieron, esto es en niveles pre-conscientes. Podemos concluir, que existen una estrecha conexión entre todos los acontecimientos conscientes, por lo que se podrían describir como pertenecientes a una esfera común. Esta estrecha conexión, la podemos llamar “la unidad de la consciencia”, es decir que los hechos conscientes ocupan una posición definida en el mismo orden espacial,  y no se aplica a los acontecimientos inconscientes, pues aunque pueden afectarse mutuamente, no siempre será así. De esta unidad de la consciencia, se presenta el hecho de la “estrechez de la consciencia”, la cual quiere decir que “solo una gama limitada de experiencias puede ser plenamente consciente” (p. 235).
Todas las personas tenemos una estructura espacio - temporal común, esto quiere decir que todos los acontecimientos e imágenes del pasado, estarán relaciones con las experiencias que están aquí y ahora, en el presente. Esta relación de todos los acontecimientos los constituye el “yo”. Esta estructura conlleva la existencia de representaciones abstractas: las de un esbozo esquemático de los contornos (temporales y espaciales), dentro de los que se sitúa la imagen de las cosas percatadas o imaginadas conscientemente (p. 237).
La atención es un fenómenos que esta estrechamente relacionado con la consciencia y puede verse como un grado alto de vigilia. Nuestra vigilia de los acontecimientos donde prestamos atención defiere de aquellos en los que solo somos conscientes, pues las experiencias hacia donde dirigimos nuestra atención son percibidas con mayor detalle y estamos mejor preparados para responder adecuadamente. La atención juega un papel importante para los procesos de precepción, pues nuestro séquito fisiológico ya esta en un estado de preparación excitativo, y esto facilitara la evaluación de los estímulos; y a la vez producirá que los que impulsos se evalúan plenamente y las sensaciones correspondientes se eleven en intensidad y distinción (p. 240). Por otro lado, la atención también puede observarse en niveles semiconscientes, por ejemplo cuando una persona esta interesada en buscar cierto objeto, y aunque no este pensando en ese instante en ello, al presentarse en sus sentidos, lo observa y aprecia de inmediato porque su ente estaba predispuesta a ello.
El fenómeno de la atención es de especial significado para la comprensión de la consciencia porque no depende del carácter del estimulo si el acontecimiento se convertirá en consciente o no, sino depende de nuestra atención.
Lo concreto y lo abstracto tienen bastes diferencias. Lo concreto se basa en la experiencia sensorial inmediata y estamos familiarizados con él; mientras que lo abstracto, se basa en los conceptos, es engañoso, he implica procesos mentales superiores (p. 244). Nunca podemos percibir todas las cualidades de un objeto, sólo ciertos aspectos y características, que son producto del conjunto de relaciones que nuestro sistema nervioso clasifica. Por ende, todo nuestro conocimiento de las propiedades percibidas de un objeto externo son producto de nuestra percepción sensorial abstracta. Inclusive, las denominadas cualidades sensoriales son abstracciones por las relaciones entre estímulos que hemos aprendido a ligar; producto de la percepción de configuraciones (Gestalten).   Como resultado, los datos inmediatos de la consciencia serán abstractos, no solo en el sentido de que nunca pueden trasmitirnos más que atributos de los objetos percibidos, sino también en el sentido de que siempre reflejarán algunas de las propiedades genéricas que pueden adscribirse al objeto percibido.
La clasificación de los estímulos captados por nuestros sentidos, se basará en un sistema de conexiones adquiridas, que produce las relaciones entre los estímulos físicos. Por lo tanto, aunque la mente consciente pueda conocer el mundo externo solo en términos de clases que la experiencia previa ha creado, la experiencia de estos datos de la consciencia, proveerá el fundamento para una revisión de la clasificación. La mente, reclasifica las experiencias sensoriales originales; y sus objetos son los elementos de las clases constituidas por el mecanismo sensorial preconsciente.
La formación de conceptos abstractos, constituye una repetición de la misma clase de procesos de clasificaciones por los que se determinan las diferencias entre las cualidades sensoriales. Y quizá debamos ver el pensamiento conceptual y los procesos de inferencia, como una repetición posterior del proceso de clasificación que se lleva a cabo en un nivel más elevado.

Podemos concluir, que en todas partes tenemos que vérnoslas con un proceso siempre repetido de clasificación, como los anteriormente descritos. La unidad esencial del carácter del mecanismo fisiológico subyace a todas la clases de procesos mentales.


Referencia:
Hayek, F. A. (1952). El orden sensorial.

5 comentarios:

  1. Me encantó como lograron sintetizar la información que Hayek expuso en este capítulo. Me asombra cómo conforme vamos avanzando el libro y la clase de percepción, impartida por la Dra. Padilla, podemos ir "abstrayendo" los datos, diría Hayek, y familiarizarnos con ellos. Cada vez se vuelve más sencillo de comprender la terminología y lo que esta quiere decir.
    Muchas gracias por su resumen, sigan así!

    Andrea Guillén y Ximena Santizo

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    1. Muchas gracias Andrea y Ximena! Apreciamos mucho su comentario. Nos alegra saber que han logrado comprender la esencia de este libro de Hayek, pues creemos que es necesario entenderlo para realmente conocer más acerca del ser humano. Esperamos su visita la próxima semana!
      Saludos

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  2. Muy buen resumen!! las ideas principales están de forma clara y sencilla, evitando así confusiones sobre el tema. los términos claves están explicados muy bien y el resumen tiene una excelente secuencia lógica. Sigan así, felicidades. Faride Eva y Alexandra Thomas

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    1. Hola Faride y Alexandra! Gracias por su comentario. Realmente nos motiva a seguir adelante con nuestros resúmenes. Creemos que es necesario que todos logren entender las ideas principales de este libro. ¡Esperamos su visita la próxima semana!
      Saludos.

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